El caso es que hace una semana recibí una llamada de una señora que quería cambiar una hora que tenía concertada, le cambié la hora para otro día y entonces me preguntó por una chica que trabajaba en el centro.
Ella me decía que había visto a una compañera mía que llevaba un anillo y unos pendientes "la mar de bonitos" y que le había preguntado a mi compañera que donde los había comprado y ella le contestó que los hacía una chica que trabajaba allí con ella en la recepción, pues bien, ella preguntaba por mi.
Así que le dije a la señora que esa chica era yo y entonces me hizo un pedido, me pidió que le tuviera preparado el anillo y los mismos pendientes que llevaba mi compañera ese día.
Os podeis imaginar la ilusión tan grande que me hizo. Pues nada, que la señora viene el miércoles que viene y ya tiene sus pendientes y su anillo empaquetaditos en la recepción esperando a que se los lleve.




